El país que hoy conocemos como Estados Unidos comenzó su historia como una nación de inmigrantes. Sus primeros habitantes llegaron aquí cruzando un puente de tierra que conectaba Asia con América hace miles de años. Los primeros asentamientos fueron establecidos en el siglo XVI por europeos liderados por españoles y franceses, y en 1607 los ingleses fundaron el primer asentamiento en Jamestown, en la colonia de Virginia.
Muchos de los primeros habitantes llegaron al país en busca de libertad religiosa. Los Peregrinos escapaban de la persecución religiosa en Europa y se establecieron en lo que hoy es Plymouth, Massachusetts, seguidos por los Puritanos, que fundaron la Colonia de la Bahía de Massachusetts. Una gran parte llegó bajo un régimen de servidumbre por contrato, y otros fueron traídos contra su voluntad bajo la esclavitud. Sin embargo, la mayoría de los inmigrantes buscaba oportunidades económicas.
En el siglo XIX, el movimiento migratorio fue fundamental para la historia estadounidense. En esa época, el país incentivaba la llegada de inmigrantes para poblar áreas deshabitadas y mantenía una política migratoria relativamente abierta hasta la llegada de la Guerra Civil.
Entre 1900 y 1950, casi 24 millones de personas inmigraron a Estados Unidos en un movimiento conocido como “La Gran Ola”. El inicio de la Primera Guerra Mundial redujo el flujo de inmigrantes, pero este volvió con fuerza después de su final, lo que llevó al Congreso a implementar una serie de políticas migratorias. Desde entonces, la política migratoria de Estados Unidos se ha expandido o restringido según el gobierno de turno y el contexto internacional.
El gobierno actual tiene la voluntad política de recibir nuevos inmigrantes y regularizar el estatus migratorio de miles de personas que consideran a Estados Unidos su hogar, pero que permanecen al margen del sistema por no tener estatus legal. En línea con esa voluntad política, el 2 de febrero de 2021 se promulgó la Orden Ejecutiva 14012.
La Orden Ejecutiva 14012 del presidente Biden busca restaurar la confianza en el sistema migratorio estadounidense y reforzar la integración y la inclusión de los Nuevos Americanos. La Orden Ejecutiva reconoce la fuerza y la importancia de los inmigrantes en la economía estadounidense y busca garantizar que las leyes y políticas internas del país promuevan la integración, la inclusión y la ciudadanía de estas personas. Más específicamente, la medida establece que el Secretario del Departamento de Seguridad Nacional, DHS, debe “identificar cualquier acción de la agencia que no promueva el acceso al sistema legal de inmigración”.
En su primer párrafo, la Orden Ejecutiva 14012 señala que hoy viven en Estados Unidos más de 40 millones de personas nacidas en el extranjero y que millones de estadounidenses son de ascendencia extranjera. Luego reconoce que los Nuevos Americanos y sus familias impulsan la economía estadounidense en todos los sectores a través de su espíritu emprendedor, creando millones de empleos y contribuyendo al arte, la cultura y la diversidad del país.
El gobierno actual reconoce la importante función del inmigrante en la sociedad estadounidense, tanto en el ámbito económico como en el cultural, y busca fomentar medidas públicas que reflejen ese reconocimiento. Sin embargo, es crucial entender que existe una diferencia fundamental entre acoger inmigrantes y conceder beneficios infringiendo las leyes migratorias. Por ello, el gobierno actual está buscando formas de recibir a los Nuevos Americanos mediante cambios en políticas internas, propuestas legislativas y decretos ejecutivos, mientras sigue aplicando correctamente la ley migratoria y sus consecuencias para quienes la infringen o intentan evadirla.
En palabras del presidente Biden, “De forma coherente con nuestro carácter de Nación de oportunidades y de bienvenida, es esencial garantizar que nuestras leyes y políticas fomenten la participación plena de los inmigrantes, incluidos los refugiados, en nuestra vida cívica”. La propuesta es que el gobierno federal desarrolle estrategias para promover la integración, la inclusión y la ciudadanía de los inmigrantes, de modo que se dé la bienvenida a la participación plena de los Nuevos Americanos en la democracia de esta nación, y no que se sea permisivo con quienes actúan en contra de la ley.